Los signos de la hemofilia A y B son los mismos:

Hematomas extensos;
– Sangrado dentro de los músculos y las articulaciones, particularmente en las rodillas, los codos y los tobillos;
– Sangrado espontáneo(sangrado repentino dentro del cuerpo sin que haya un motivo claro);
– Sangrado durante mucho tiempo tras cortarse, sacarse una muela o someterse a una cirugía; y
– Sangrado durante mucho tiempo tras sufrir un accidente, particularmente luego de una lesión en la cabeza.

El sangrado dentro de una articulación o un músculo provoca:

– Dolor o “una sensación extraña”;
– Hinchazón;
– Dolor y rigidez; y
– Dificultad para utilizar una articulación o músculo.


¿Cuales son los lugares más frecuentes de sangrado?
Las personas con hemofilia pueden tener hemorragias internas o externas.

Si hay sangrado repetidas veces en una misma articulación, dicha articulación puede dañarse y doler.

Las hemorragias repetidas pueden causar otros problemas de salud, como artritis. Esto puede provocar dificultad para caminar o para realizar actividades sencillas. Sin embargo, las articulaciones de las manos generalmente no están afectadas en la hemofilia (a diferencia de lo que ocurre en algunos tipos de artritis).

Fuente: Federación Mundial de Hemofilia / Actualizado 2012 – 2016