Las mujeres con EVW tienden a presentar más síntomas que los hombres debido a la menstruación y a los partos. Las niñas podrían tener periodos particularmente abundantes cuando empiezan a menstruar. Las mujeres con EVW a menudo presentan un flujo menstrual más abundante y/o prolongado. Este flujo menstrual más abundante podría provocar anemia (niveles bajos de hierro en los glóbulos rojos, lo que causa debilidad y cansancio). Las mujeres con EVW deberían someterse a pruebas periódicas para detectar anemia.

Una mujer con EVW debería consultar a un obstetra tan pronto sospeche que está embarazada. El obstetra debería trabajar en colaboración con un centro de tratamiento de trastornos de la coagulación para ofrecer la mejor atención posible durante el embarazo y el parto. Durante el embarazo, las mujeres experimentan un incremento en los niveles de FVW y FVIII. Esto ofrece una mejor protección contra hemorragias durante el parto. No obstante, después del parto los niveles de factor de coagulación disminuyen y las mujeres con EVW podrían presentar hemorragias.

Las mujeres con EVW que se acercan a la menopausia (fin de la menstruación; por lo general entre los 45 y 50 años de edad) corren un mayor riesgo de hemorragias impredecibles y abundantes. Es importante que una mujer con EVW mantenga una buena relación con su ginecólogo(a) conforme se acerca a la menopausia.

Fuente: Federación Mundial de Hemofilia / Actualizado 2012 – 2016