En personas con trastornos de la coagulación, el proceso de la coagulación no funciona adecuadamente. Como resultado de lo anterior, las personas con trastornos de la coagulación pueden sangrar durante más tiempo que lo normal, y algunas de ellas podrían presentar hemorragias espontáneas en articulaciones, músculos u otras partes del cuerpo. La mayoría de los trastornos de la coagulación están presentes al nacer (es decir, son heredados). En casos poco comunes, algunas personas desarrollan (o adquieren) un trastorno de la coagulación en una etapa posterior de la vida.

La hemofilia es un trastorno de la coagulación que afecta a aproximadamente 1,125,000 varones en todo el mundo (Guías de la FMH para el tratamiento de la hemofilia, 3a edición, 2020). Las personas con hemofilia no tienen suficiente factor de coagulación VIII (hemofilia A) o factor IX (hemofilia B) en su sangre; como resultado de lo anterior pueden sangrar durante más tiempo que lo normal.

El trastorno de la coagulación más común es la enfermedad de Von Willebrand (EVW), que afecta a una de cada 1,000 personas, quienes requieren atención médica para hemorragias (Guías 2021 de ASH, ISTH, NHF, FMH sobre el diagnóstico de la enfermedad de Von Willebrand, 2021). No obstante, este padecimiento es menos grave que otros trastornos de la coagulación. Muchas personas con EVW podrían no saber que tienen el trastorno porque sus síntomas hemorrágicos son muy leves.

Las deficiencias poco comunes de factores de la coagulación son trastornos en los que uno de varios factores de la coagulación falta o no funciona adecuadamente. El conocimiento de estos trastornos es menor porque su diagnóstico es muy poco común.

Por último, los trastornos plaquetarios hereditarios son alteraciones en las que las plaquetas no funcionan como debieran, lo cual genera una tendencia a hemorragias o moretones.

Fuente: Federación Mundial de Hemofilia / Actualizado 2022